A ti el frío era algo que te caracterizaba, y a mi tal vez me sobraba calor, ya sabes, eso de querer tenerte siempre entre mis brazos, entre mis labios o en cual sitio.
Quizás por eso te alejaste, porque entre el frío y al calor te sentías mas agusto en el lado contrario al mio.
También nos pasaba lo mismo en otras cosas, yo era mas de amor, y tú... tú quizás era lo que mas odiabas.
Tu nunca has dependido de nadie, pero se te daba genial hacer que dependieran de ti.
Aquí tienes el ejemplo más claro.
Aquí me tienes a mi que ya no se vivir sin ti, así que te puedes imaginar como estoy desde que te fuiste.
Que los días no son buenos sin un mensaje tuyo a primera hora de la mañana, ¿y las noches? las noches se hacen insufribles sin tenerte a ti a mi izquierda.
Y es que eso es algo a lo que jamás tuve que acostumbrarme, pero es que no sabes la sensación que sentía al despertarme en mitad de la noche y que al abrir los ojos tu estuvieras ahí, porque te aseguro que no sabes lo que podía sonreír en ese momento.
Hubiera dado por ti hasta lo que no tenía, incluso ante puse tu felicidad a la mía.
Pero así es la vida, unas veces arriba y otras veces abajo, unas veces contigo y otras sin ti, a veces ríes y otras muchas lloras, nunca hay un término medio, aunque yo creo que lo encontré.
Y esque yo me quedo a vivir en el centro de tus ojos, ahí donde tantas veces me refleje, donde tantas veces me vi a mi misma, donde están todos los momentos que pasamos juntos inmortalizados en forma de fotos grabadas en tus preciosas y brillantes pupilas verdes
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