Después de estar hundida en el fondo de un pozo que parecía kilométrico, lo más difícil, y casi imposible, es salir a flote.
Pero llega un momento en el que, pasado un tiempo, empiezas a tener energías, ves las cosas de diferente manera y comienzas a ver la realidad, pero todo eso no es suficiente para salir de ese angustioso pozo.
Entonces, así, de la nada, por arte de magia, aparece alguien que te escucha, te comprende, y te cuida como ni tú misma te habías cuidado, y las cosas empiezan a ser un poco mejor, empiezas a recobrar las fuerzas perdidas y quieres, por todos los medios,terminar de salir de ese agujero que no te deja ni respirar.
Ahí está esa persona, día a día, demostrándote que no es todo tan oscuro como tú te empeñas en verlo, cambiando toda tu vida, haciéndote sentir viva, dándote lo mejor de el.
Y entonces ocurre, todo cambia, terminas de salir del maldito pozo kilométrico que ahora ves como un simple charco de agua, y brillas con la luz que esa persona te ha regalado, brillas al lado de esa persona, como nunca antes lo habías hecho.
Hay personas mágicas que son como tesoros vivos, esas personas irreemplazables que
aparecen el día menos pensado y cambian todo lo que hasta ese momento había.
No las dejéis escapar, nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario